Despedida coordinación


Estimadas/os/es colegas y colegas en formación:

Este mes ha culminado mi paso por la coordinación de prácticas en inclusión. Desde abril de 2024 hasta mayo de 2026 he llevado adelante un espacio de reflexión, de encuentro, de intercambio y colaboración institucional, realizando diversas acciones con muchos de ustedes.

Sé que la accesibilidad es una temática instituyente en espacios educativos, por lo que no ha sido fácil transitar y sostener las preguntas necesarias acerca de la inclusión educativa de les/los/las estudiantes con discapacidad.

También comprendo que la mirada desde la accesibilidad es un camino nuevo a recorrer, un espacio en construcción, un horizonte hacia el cual avanzar apoyados en los derechos ganados, luchados, y defendidos por las personas con discapacidad y sus familias, y por lo cual requiere nuevos enfoques, más justos y equitativos, nuevos modos de pensar la normalidad y la exclusión, y nuevas maneras de vincularnos en el acto educativo con todo/a/es y cada uno/a/e.

Nadia Heredia propone cuestionar el término inclusión, preguntándonos por los procesos que dejaron afuera de la pedagogía a quienes han sido excluidos históricamente, negados, invisibilizados, sin voz, sin igualdad de base.

Guattari nos invita a mirar la micropolítica que habita los espacios institucionalizados, como espacios donde se enuncian derechos, pero en la práctica se siguen reproduciendo los mecanismos de exclusión de quienes consideramos distintos.

Antes que yo llegara a la institución ya había propuestas pedagógicas que tenían en cuenta la diversidad educativa, y cuando termine mi paso por la coordinación seguirá  habiendo grupos sujetos que, de manera rizomática irán encontrando caminos, nudos de encuentro, líneas de fuga que propondrán nuevas formas de enseñar y aprender, para continuar saliendo de la maquinaria reproductora que nos aliena y nos encorseta en prácticas repetidas que profundizan los modos de exclusión de aquello que no comprendemos.

Rescato muchas prácticas en estos años, en especial, el ir al encuentro de saberes compartidos con la escuela integral para jóvenes y adultos con discapacidad n °1. Un camino, una vereda, que ya ha sido transitada muchas veces, como un puente hacia el encuentro con el otro, sus modos singulares de aprender y de sostener las preguntas que nos abrirán la puerta a nuevas formas de vinculación y de aprendizaje.

Les agradezco a quienes se animaron a transitar juntos esta incertidumbre acerca de enseñar a cada estudiante, en su singularidad, en lugar de dar por cerrada la pregunta sobre el otro y los modos de enseñar a todos, enseñar a cualquiera, como dice Skliar, con gestos mínimos para alojar y construir “lo común”.

Gracias, y hasta luego.

Analía

Deja un comentario